Sucesos
Habana Old fashion

Por: D. Espinosa

Entre el polvo de ciudad antigua, edificios derruidos, un Capitolio con diseño del entorno casi totalmente remozado, la Habana Vieja parece vivir, o mejor, revitalizarse, renovarse. En locales de negocios de la otrora ciudad española, se empinan hoy las iniciativas de nuevos empresarios criollos.

Cuando  en pleno corazón del municipio más añejo de la capital cubana cada día surgen servicios a cuenta de privados, hace apenas una semana surgió así en el número 260 de la calle Amargura, Espacios Old Fashioned.

Al estilo y como lo saben hacer los creadores del bar Espacios (Miramar, municipio Playa), en donde antiguamente existía una droguería nació este negocio. Cuatro meses tomó convertir la localidad en un bar-restaurante como su nombre lo indica “a la vieja moda”, o con el estilo vintage -muy traído por estos tiempos-, también decorado con obras del artista visual José Emilio Fuentes Fonseca (Jeff), principal inversionista, y otros pintores.

Es un sitio más bien pequeño, sin lugar al aire libre, un elemento que para Raúl Silva, dueño de Espacios y quien se ocupa de cuestiones administrativas de Espacios Old Fashioned, resulta a extrañar. Pues, los inversores de esta obra, fruto del «cuentapropismo cubano» deseaban tener áreas abiertas, porque “el turista lo agradece mucho, y el cubano también disfruta permanecer a la sombra de un árbol”, según Silva.

Pero, la calidez del bar Habana… se sintió en la jornada inaugural este viernes 13 de marzo con la penumbra de sus luces tenues, y más aún junto a los clientes que llegaron. Entre ellos, por supuesto destacaron nombres de la música cubana conocidos por el público: Ray Fernández,  David Torrens, William Vivanco o Francis del Río. Intérpretes que asistieron al Old fashioned con el swing propio, dispuestos a compartirlo en una suerte de descarga.

Tal parece que como se acostumbra en el precedente de Habana Old fashioned (Espacios),músicos amigos de los amigos arriban primero a disfrutar de un buen coctel cubano para luego, con el carisma propiciado en el recinto, comenzar pequeños conciertos improvisados.

Porque como afirma Raúl Silva, Espacios y por ende ahora Habana…, “nunca ha cobrado la entrada para presentaciones, ni contratado artistas. Ellos  van a disfrutar, y ahí además hallan la inspiración para cantar. Lo mismo encuentras hoy a Kelvis Ochoa, como mañana a Torrens”.

Así pues, quienes se topen un día por la  vieja Habana entre el bullicio del turismo nacional y extranjero, el polvo del camino en construcción, el sudor del hálito tropical o confundidos en el aroma de nuevos negocios, no olviden un lugar nada triste de la calle Amargura, específicamente entre Habana y Compostela, donde el personal trabaja del mismo modo por una cocina que “dignifique los valores de la gastronomía cubana”.

Otros encantos quizás un poco más atractivos existen por esa zona, como el disfrute de “un buen cóctel con la gama de rones Havana Club o Santiago de Cuba, decorado con frutas tropicales, y servido en cristalería atípica”. Pero con esos placeres no se permita trucos, mejor dejarlos al resguardo de los especialistas, esos que a la Old fashioned saben hacerlo con el gusto y la esencia de La Habana misma.